Posted on

CRIATURAS DEL HORROR CÓSMICO

Mi-Go’s

Escrito por Jason Wallace

Del lejano yuggoth, conocido en la tierra como plutón, son seres fungiformes de una inteligencia muy superior a la humana, se les describe con fehaciente certeza en el cuento el que susurra en la oscuridad de H.P. lovecraft:
“eran unos seres rosados de alrededor de un metro y medio de altura. los cuerpos de crustáceo estaban provistos de algunos pares de aletas o alas membranosas y varios grupos de miembros articulados. en el lugar donde podría encontrarse la cabeza había una especie de elipsoide retorcido, cubierto por gran número de antenitas.”

Su naturaleza es reconocida en demasía como inusual entre las criaturas de la mitología lovecraftiana, hay que saber sobre ellos:
son más cercanos a los hongos que a los animales o plantas; su comunicación se basa en el constante cambio de color de sus cabezas; sus cuerpos son sumamente degradables, al morir y pasar solo unas horas del suceso, ya no quedan restos, pues se ha degradado; no pueden ser fotografiados, no hay una explicación clara, pero si se les intenta fotografiar no aparecen en el registro, como si su piel desviara de algún modo la luz.

Pero todo lo dicho se queda corto frente a lo más terrorífico de estos seres, pues deben saber que los llamados hongos de Yuggoth poseen grandes avances en técnicas quirúrgicas, tal como se relata en el cuento antes mencionado, son capaces de extraer cerebros sin matar al individuo y conservar el órgano con vida en recipientes donde “el ser” al que se le somete esta intervención mantiene consciencia absoluta de todo lo que sucede a cada momento. Ya lo decían los vientos estelares:

“Ésta es la hora en la que los poetas lunáticos saben qué hongos brotan en yuggoth, y qué perfumes y matices de flores, desconocidos en nuestros pobres jardines terrestres, llenan los continentes de nithon. ¡Pero por cada sueño que nos traen estos vientos nos arrebatan una docena de los nuestros!”

Dagón

Escrito por Jason Wallace

La principal deidad de los profundos, un ser abominable de gran tamaño y origen incierto. Llamado también Padre Dagón en el relato: La sombra sobre Innsmouth, se le describe como un desastre natural que controla, junto a sus hijos, los profundos, las marejadas y los peces. Beneficiando así a quienes le brindan culto y se rinden a sus mandados. En el mencionado relato es adorado por la Orden Esotérica de Dagón, la cual se encarga de presentar sacrificios llegando al punto de ofrecerse a sí mismos como mártires a los profundos y al mismísimo Dagón.

Cabe destacar que, El Padre Dagón no es el único en su tipo, menos conocida, pero igual de imponente está la Madre Hidra, sus características son tan similares que para un humano sería imposible distinguirlos, y la verdad es que ambos suelen ser calificados como primigenios y la calificación les queda, aunque ellos solo son profundos que han vivido por millones de años, se cree que otros profundos podrían alcanzar sus facultades, medir unos 6 metros y poseer una fuerza exponencialmente mayor a la humana.

Hay un texto donde se describe a cierta criatura de esta manera: “Un horrible ogro barbudo con un solo ojo en la frente, los colmillos de sable enormes y las orejas puntiagudas de un sátiro, lo que le hace diferente de los humanos”. Pues bien, este sería Polifemo, hijo de Poseidón y la ninfa Toosa, lo que nos lleva a rememorar lo dicho en el relato Dagón por un desafortunado narrador:

“Entonces, de repente, lo vi. Tras una leve agitación que delataba su ascensión a la superficie, la entidad surgió a la vista sobre las aguas oscuras. Inmenso, repugnante, aquella especie de Polifemo saltó hacia el monolito como un monstruo formidable y pesadillesco, y lo rodeó con sus brazos enormes y escamosos, al tiempo que inclinaba la cabeza y profería ciertos gritos acompasados. Creo que enloquecí entonces.”

Cthulhu

Escrito por Jason Wallace

El señor abisal de nombre impronunciable, él, quien duerme señorial y esperando que las estrellas sean propicias para su retorno, que hace eones junto a sus semillas estelares expulsó a los antiguos a los confines del mundo, que a su vez creó la gran ciudad de R’lyeh, ese ser con cabeza de pulpo, alas de dragón y un cuerpo distantemente similar a lo humanoide, el terrible soñador que emite pavor y desconsuelo a los pobres humanos que le sienten desde el principio hasta el fin. Su nombre es señal de engaño, pues bien, se cree que proviene del árabe قتل هو (qutil hu), cuyo significado es “él fue asesinado”, aunque se encuentra dormido en su tumba, la gran ciudad sumergida de R’lyeh, él espera para alzarse y gobernar lo que por derecho de fuerza es suyo.

En la llamada de Cthulhu, el primer relato donde aparece, se le describe así:
“Un monstruo de perfil vagamente humano, pero con una cabeza parecida a la de un pulpo cuya cara era una masa de tentáculos, un cuerpo cubierto de escamas y de aspecto gomoso, unas garras prodigiosas tanto en extremidades anteriores como posteriores, y unas largas y estrechas alas en la espalda. Aquella cosa…poseía cierta corpulencia abotargada…Aquello apareció, rezumando en medio del estrépito, y a tientas introdujo su gelatinosa inmensidad verde a través del oscuro dintel… ¡Una montaña que caminaba y se tambaleaba!”

Este terrible ser emite sus sueños hacia la humanidad y da como señal el pesimismo de que el volverá, ya lo decía Lovecraft:

“Lo que ha emergido puede hundirse, y lo que se ha hundido puede emerger de nuevo… Cthulhu sigue vivo.”

Hastur

Escrito por Jason Wallace

El innombrable, también llamado Asatur o Xastur, deidad primigenia de gran poder, vástago de Yog-Sothoth y medio hermano de Cthulhu es sin duda uno de los seres más enigmáticos del panteón lovecraftiano.

Su avatar más conocido es El Rey de Amarillo, de apariencia cercana a la humana, pareciera refugiarse entre girones de estropajos amarillentos, pero solamente es su propia piel al descubierto, posee la habilidad de introducirse a cadáveres y controlarlos de manera repulsiva y purulenta.

Otro de sus avatares es el Lama Esmeralda, un lama, en la concepción budista, es un guía espiritual capaz de mostrar a otros el camino inequívoco a la liberación y la iluminación; este avatar conoce las debilidades de la otredad, sabe como alimentar el ego, engañando la mente con la ilusión de comprensión. Sirviendo de consejero, maestro y artero, el primigenio es sin lugar a dudas una fuerza destructora con dudoso fin, lo único que puedo decir con certeza sobre él es que está aferrado a su signo amarillo, y él es en el signo como el signo es en él.

Ya se decía en El Signo Amarillo de Robert Chambers:

“Rompen las olas neblinosas a lo largo de la costa,
Los soles gemelos se hunden tras el lago,
Se prolongan las sombras en Carcosa.
Extraña es la noche en que surgen estrellas negras,
Y las extrañas lunas giran por los cielos.
Pero más extraña todavía es la perdida Carcosa.
Los cantos que cantarán las Híades
donde flamean los andrajos del Rey,
deben morir inaudibles en la penumbrosa Carcosa…”

“Los primigenios fueron, los primigenios son y los primigenios serán. Caminan serenos y primordiales, no en los espacios que conocemos, sino entre ellos, ocultos a nuestros ojos en su unidimensionalidad.”

– El horror de Dunwich.

“Creería en ello aunque mis ojos hubieran traicionado a mi cerebro. ¡Estas cosas existen en realidad! Fueron olvidadas, sí, pero como que estoy vivo y que respiro, existen. Puedo oír la risa suave y sorda, aparentemente complacida con el efecto causado. Acometí inmediatamente el proyecto de recopilar los oscuros mitos y secretos adoptados por mi país. Sabía que tenía que ser muy concienzudo o mis contemporáneos occidentales creerían que no era más que una pictórica ficción. La mayor cuestión en mi mente era cómo iba a explicar a todos el agua en casa de mi esposa…”

– Lafcadio Heran, En el Japón espectral.

El arte de este artículo fue creado por
Karen Toledo (@nerak.draw)